Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.
dijous, 20 de novembre del 2008
Respira hondo y contén la respiración. Trata de quedarte quieta durante períodos cada vez más largos. Hazte pequeña como una piedra. Dobla los bordes de tu persona de manera que nadie te vea. ...
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