Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

diumenge, 18 de gener del 2009

El solo hecho de pensar en él provocaba que se erizara mi piel, era casi imposible contenerme, no podía soportar más esta terrible ansiedad, tenia que decírselo, tenia que confesarle que aun moría por él.