
Ante el recuerdo de tiempos pasados sólo puedo pensar que en unos años quizá esto sea una mínima preocupación. Así lo veo ahora cuando puedo ver en las fotografías aquellos momentos tan decisivos que quedaron grabados en la película y que hoy me sacan una sonrisa cuando les veo. Espero que así vaya ocurriendo con mi vida, pero dudo. Ya pasaron esos años en los que mi mente sólo tenía hueco para cromos, Punky y macarrones. Ahora es distinto. Temo que ahora nadie me ayude, nadie me apoye y yo no sea lo suficientemente fuerte.
El miedo me invade y la cosa no ha hecho más que empezar. ¿Cuántas decepciones me quedan por sufrir?, ¿Cuántos palos me dará la vida? Llega la hora de salir de aquí, de abandonar lo que conozco, mi refugio, mi vida. Y quiero hacerlo, estoy dispuesta a aguantar, a sentir, a conocer, incluso a volver si no logro llegar a la otra orilla. Pero no volveré hasta que no pueda más. Sólo necesito saber que habrá algo al otro lado que me espere, que me depare días de gloria, de alegría y de mi ansiada felicidad. Pero mi futuro está inmerso en una espesa nube que no me deja verlo, ni siquiera intuírlo y eso me frustra. Necesito saber que puedo llegar a esa niebla y conseguir algo que me llene, que me realice. Pero no acabo de confiar en mis posibilidades y eso me perjudica. Hace que el espíritu que llevo dentro se haga más pequeño de lo que es, más simple y conformista. Y eso me mata.
Tan solitaria para unas cosas y tan dependiente para otras. !Qué vida¡. Sólo espero que un día me llegue esa fuerza que ahora tanto necesito. Entonces, espero dar un salto tan grande que me lleve a la vida feliz que tanto deseo.
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