Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

dimecres, 6 de maig del 2009

—¿Mientes mucho?
—Depende. ¿Qué es para tí mucho?
—Lo suficiente para que te llamen mentirosa.