Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

diumenge, 21 de juny del 2009

Cada decisión que he tomado, cada pequeño detalle de mi vida, para Aitor ha sido una puñalada tras otra. Mientras yo corría feliz a su lado, él sufría sonriéndome. Y eso se acabo. Yo no se si cuando vuelva me padre le va a poder sacar de este lío, pero entre tanto voy a hacerle feliz cada segundo. Aunque sepa que voy corriendo hacia un precipicio y que Lucas aparecerá. Aunque ya ni duerma con la angustia de no saber a quien quiero. Aunque me vuelva loca. Voy hacer que Aitor se despierte cada mañana con una sonrisa, la misma que él me ha dado a mi todo este tiempo.