Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

dilluns, 3 d’agost del 2009

Es la historia silenciosa que a gritos fue castigada.
Hoy miro entre mis manos, ¿y qué encuentro? Nada.
Todos tenemos una historia que debe ser contada,
y guardamos un secreto del que nadie sabe nada.
Hablamos con la almohada pero no responde,
la verdad está ahí fuera, pero se esconde.