Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.
dimarts, 7 de maig del 2013
Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz: -¿Cómo quieres que yo sepa lo que digo?- Si entre los dedos se me escapa volando una flor y yo la dejo que me marque el camino.
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