Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

dimarts, 11 de novembre del 2008

Dejadme que os cuente mi cuento de herida y caricias, mi historia de nadie, mi nana del hambre, todas mis mentiras... Tal vez embelese y te bese cortándome a tiras, si buscas deslumbre y encuentras alambre será que descuidas.

Dejadme que invente que un tren es la libertad mía, que va donde quiero, sin más traqueteo, sin más tontería... Tal vez no reviente de ganas de andar por la vía, con penas a miles, borrando raíles, borrando los días.