Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

dijous, 10 de setembre del 2009

La codicia a contaminado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de envidia, de rencor, nos ha llevado a la miseria y a la matanza. Hemos crecido demasiado deprisa, y...¿de que ha servido? La tecnología, que proporciona abundancia, nos ha dejado mendigencia, nuestra ciencia nos ha hecho cínicos, nuestra inteligencia duros y vacíos, hemos empezado a pensar pero hemos dejado de sentir. Nos hemos convertido en esclavos del destino.

Hay que pagar hasta por respirar, ¡busca otro planeta al que emigrar!