Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

dimarts, 27 d’octubre del 2009

Nos quedan los recuerdos, los brindis, las ciudades, el whisky, el hielo, los caminos, las canciones, los ríos, las montañas donde poder perdernos y evitar mil lágrimas al alba. Mil lágrimas al alba mojando tu mirada y ahogando tu alma.