Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

dimarts, 13 d’abril del 2010

Tinc la seva mirada clavada a l'esquena...
No puc dormir.