Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.
diumenge, 29 d’agost del 2010
Es el final que no quisimos pero que llegó, que llegó al decir adiós. Mil lunas llenas por delante, excusas para no aguardarte. Nos queda almenos lo vivido y el decir adiós, solo el decir adiós...
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