Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

dijous, 5 d’agost del 2010

Y, aunque reciba mil y un golpes, no me veréis llorar. Cuídense, aun no me he caído, no lo han conseguido, solo estoy herido.