Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

dissabte, 11 de setembre del 2010

En la vida no hacemos otra cosa, y nos tenemos que atrever a equivocarnos una y otra vez. Hemos de echarle valor a los tropiezos, o no avanzaremos nunca. Es mejor avanzar cojeando y dando traspiés, que manetener un equilibrio perfecto sin movernos de sitio.