Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.
dissabte, 17 de desembre del 2011
Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa. Y vuelves a tu casa con la misma camisa pero con manchas de ron. Y el sol que no avisa, que sale a traición, te da el sermón de una misa, te pega el palizón y aún así no hay prisa. Y vuelves a casa disfrutando la brisa, sin aire en el pulmón.
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