Pero no, no hay prisa; te duele el corazón al recordar su sonrisa, te duele con razón, pero no, no hay prisa.
Y vuelves a tu casa con la misma camisa, pero con manchas de ron.

dijous, 24 de novembre del 2016

Esta historia es para todas las personas un poco dañadas que hay ahí fuera. 
PAT ROTHFUSS
Junio de 2014